¿Y si te enamoras de la piedra rubia?
Hay lugares donde el tiempo parece haber suspendido su vuelo, solo para dejarnos respirar.
Sarlat-la-Canéda, joya del Périgord Noir, es uno de ellos. Imagínese, en el desvío de un callejón empedrado, mientras los primeros rayos del sol hacen brillar la piedra ocre de las fachadas. El olor del pan fresco se mezcla con el de las nueces tostadas y, de repente, el estrés cotidiano se esfuma.
No se visita Sarlat, se la siente.
Ya sea que te guste la historia, el gourmet o simplemente estés buscando un paréntesis auténtico, esta ciudad medieval debe ser tu próximo destino.
10 pasos para vivir Sarlat como un local
1. Pasear por la Plaza de la Libertad:
Es el corazón palpitante de la ciudad. Siéntese en la terraza para observar el ballet de los habitantes y visitantes bajo las fachadas renacentistas.
2. Maravillarse en la catedral de San Sacerdos:
Una fascinante mezcla de estilos que cuenta siglos de historia religiosa y arquitectónica.
3. Subir de altura con el ascensor panorámico:
Ubicado en la antigua iglesia de Santa María (rehabilitada por Jean Nouvel), ofrece una vista de 360° sobre los tejados de Lauze.
4. Perderse en los callejones medievales:
Deje su GPS en el fondo de la bolsa. Es al perderse que descubrimos los patios interiores más bellos y los detalles esculpidos más secretos.
5. El mercado de Sarlat (los sábados):
Un imprescindible absoluto. Entre las trufas, el foie gras y los quesos de cabra, sus papilas te lo agradecerán.
6. La Casa de La Boétie:
Admire la fachada esculpida de la casa natal del amigo de infancia de Montaigne, una obra maestra del Renacimiento.
7. La linterna de los muertos:
Un monumento misterioso en forma de torre que domina la ciudad y todavía alimenta muchas leyendas locales.
8. La Mansión de Gisson:
Sumérjase en la intimidad de la nobleza sarralada del siglo XVII visitando esta mansión perfectamente conservada.
9. Una velada a las velas en los jardines de Marqueyssac:
A pocos minutos de Sarlat, estos jardines colgantes ofrecen una vista mágica del valle del Dordoña.
10. El castillo de Beynac:
Situado en su acantilado, este gigante de piedra te transporta directamente a la época de los caballeros.
Para vivir esta experiencia a fondo, hay que preparar bien su viaje.
Cuándo salir? La primavera (mayo-junio) y el otoño (septiembre) son las estaciones ideales: hace suave (entre 15°C y 25°C)
Durante estos períodos el clima es templado, pero siempre debes tener un poco de lana para las noches y buenos zapatos para caminar. Los pavos no perdonan los tacones!
Lo esencial que no debe olvidar en su maleta; una cámara, una canasta vacía para los mercados y sobre todo, una buena dosis de curiosidad.
Entonces, ¿nos vemos pronto en la Plaza de la Libertad?




