La Naturaleza ayuda a la gestión de las emociones como nuevo escenario del turismo.
Las advertencias emitidas por los gobiernos antes de que sus ciudadanos viajen al extranjero son herramientas clásicas de seguridad y diplomacia.
La Mesa de Turismo celebró ayer la reunión constitutiva del Consejo de Política Europea
El turismo tal como lo conocíamos ha sido transformado por la pandemia, las crisis climáticas y los cambios en el comportamiento de los viajeros. Hoy, cada vez más personas se preguntan: ¿el turismo del futuro será más lento, más local, más humano?
En muchos lugares del mundo, el turismo ya no representa ocio, descanso o lujo. Se ha transformado en algo mucho más esencial: una herramienta para sobrevivir.
Durante años, el Venezuela turístico ha existido más en la imaginación que en los catálogos de viaje. Para muchos, el país es sinónimo de crisis, escasez e incertidumbre.
En 2026, el visado ha dejado de ser un simple trámite administrativo escondido entre páginas de un pasaporte. Hoy representa una decisión política, económica y estratégica.
En 2026, viajar ya no es un simple acto de ocio. Se ha convertido en una decisión cultural, económica e incluso política.
Viajar suele asociarse con la búsqueda de belleza: playas paradisíacas, ciudades emblemáticas, monumentos icónicos.
Viajar suele estar asociado a ser visto: fotos en redes, historias que contar, lugares que marcar en un mapa.
El turismo suele estar asociado al placer, la curiosidad y la admiración. Pero existe un tipo de viaje radicalmente distinto: el turismo de la vergüenza.
Viajar suele ser un acto de descubrimiento, de curiosidad, de placer. Pero existe una forma radicalmente distinta: viajar para ver lo que está condenado a desaparecer.
Casi siempre se viaja para abrir algo. Un horizonte, una curiosidad, una promesa.
Nadie toma fotos del regreso. No hay postales para el aterrizaje, ni historias para la primera mañana de vuelta al trabajo, ni filtros para el silencio que sigue a la pregunta:«¿Y entonces, cómo fue el viaje?»
Llegué al destino a las 14:37. Dejé la maleta, abrí la ventana… y no volví a salir de la habitación.
Crónica humana de los paisajes, la cultura y las vivencias que transforman un viaje.
Tipos de viaje y lo que revelan sobre quienes los viven. No se viaja de la misma manera a los treinta que a los sesenta.
Crónica humana y analítica sobre las decisiones de alojamiento y transporte que redefinen el turismo contemporáneo.
Para muchas personas, viajar está asociado con gastos elevados: vuelos caros, hoteles de lujo, restaurantes exclusivos…
En los últimos años, el turismo de proximidad, también llamado turismo local o regional, ha experimentado un crecimiento notable.
Viajar no solo permite descubrir paisajes y monumentos, sino también conocer comunidades, sumergirse en tradiciones y aprender formas de vida distintas.
Desde su creación en 1972, el programa del Patrimonio Mundial de la UNESCO ha tenido como misión proteger los sitios culturales y naturales más valiosos del planeta.
Desde siempre, las islas han ejercido un magnetismo particular sobre el ser humano.
Viajar solo es una experiencia que despierta fascinación y, a la vez, cierta inquietud.
En un mundo donde las fotos virales y los itinerarios turísticos masivos dictan la manera en que exploramos...
Al amanecer, cuando la ciudad debería pertenecer a quienes la habitan, ya no hay silencio.
Viajar ya no responde únicamente al deseo de conocer nuevos paisajes o culturas.
El turismo de cómic y videojuegos transforma viajes en inmersión en mundos imaginarios, donde cultura pop y tecnología crean aventuras únicas para exploradores apasionados.
Los viajes literarios sumergen al viajero en calles y cafés que inspiraron grandes autores, uniendo historia, cultura y pasión por la lectura en una experiencia sensorial y emocional única.
Viajar se vuelve inolvidable cuando se planifica con inteligencia y sentido práctico,ahorrar, evitar errores y cuidar a los niños convierte cada aventura en un disfrute mágico.
El turismo moderno busca experiencias auténticas, responsables y con sentido, viajar solo, vivir como local y optar por ética son tendencias que marcan el camino recorrido.
El turismo de aprendizaje transforma viajes en inmersión cultural y crecimiento personal,donde explorar, crear y descubrir se convierte en experiencia inolvidable y esencial.
El turismo religioso une fe, historia y cultura en cada peregrinaje,tejiendo lazos humanos y ofreciendo paz, respeto y profundo aprendizaje.
Los viajes anti-turísticos llevan al aventurero a rincones olvidados y secretos,donde la exploración y el descubrimiento se viven en soledad absoluta y completa.
Los viajes terapéuticos extremos fusionan aventura, bienestar y conexión con la naturaleza,sumergiendo cuerpo y mente en experiencias únicas que transforman y revitalizan.
El turismo sensorial invertido desafía los sentidos y la percepción habitual, sumergiendo al viajero en experiencias inéditas que despiertan curiosidad y emoción total.
El turismo extremo seguro combina adrenalina y control, ofreciendo aventuras únicas bajo supervisión profesional, donde superar límites y conectar con la naturaleza se convierte en experiencia memorable y excepcional.
El turismo extremo desafía al viajero entre naturaleza y riesgo sin igual,cada aventura lleva al límite la resistencia y crea recuerdos inolvidables y vital.
A las diez, la niebla cubre un pueblo francés donde el tiempo parece dormir,calles, campanas y susurros antiguos invitan al viajero a sentir y revivir.
El turismo deja de ser convencional y se adentra en lo auténtico y secreto,los viajes de nicho transforman cada experiencia en recuerdos únicos y un relato personal completo...