El turismo internacional cerró 2025 con un balance que supera las expectativas: un incremento del 4 % en las llegadas de visitantes que pernoctan, lo que eleva la cifra global a 1.520 millones de viajeros, casi 60 millones más que el año anterior.
Detrás de este dato —recogido en el Barómetro del Turismo Mundial de ONU Turismo— se esconde algo más que un crecimiento numérico: la consolidación de un sector que, tras años de incertidumbre y adaptaciones, muestra una madurez estructural y resiliencia global.
Recuperación sólida y demanda sin signos de agotamiento
El 2025 se comportó como un año bisagra: dejó atrás el ciclo de postcrisis sanitaria y devolvió al turismo a su tendencia histórica de expansión —un ritmo medio del 5 % anual entre 2009 y 2019—. Los factores detrás de esta dinámica son múltiples: una fortísima demanda contenida, la reactivación aérea, el impulso de Asia y el Pacífico y la facilitación de visados, que sigue derribando antiguas barreras al movimiento internacional.
En palabras de Shaikha Aluowais, secretaria general de ONU Turismo, “la demanda de viajes se mantuvo sólida pese a la inflación y las tensiones geopolíticas. Todo indica que 2026 seguirá esta línea positiva, impulsada por la estabilidad económica y la plena recuperación de destinos aún rezagados”.
Regiones: radiografía de un planeta que viaja
El mapa de resultados de 2025 demuestra que el turismo vuelve a ser verdaderamente global, aunque con ritmos desiguales.
• Europa, el epicentro del turismo mundial, recibió 793 millones de llegadas internacionales (+4 % frente a 2024), superando incluso en un 6 % las cifras prepandemia. Destacan el vigor de Europa Occidental y el repunte de Europa Central y Oriental, aunque esta última aún no alcanza los niveles de 2019.
• Las Américas crecieron un discreto 1 %, pero con contrastes: Sudamérica (+7 %) y Centroamérica (+5 %) tiraron del promedio, mientras los Estados Unidos restaron impulso en el segundo semestre por una menor afluencia.
• África brilló con luz propia: +8 % en el total y un espectacular +11 % en el norte del continente, confirmando su posición como nuevo motor emergente del turismo internacional.
• Asia y el Pacífico, con 331 millones de llegadas (+6 %), continúan un proceso de recuperación paulatino, aún 9 % por debajo de 2019, pero con señales de dinamismo imparable en el noreste asiático (+13 %).
• Oriente Medio sigue siendo la gran historia de éxito: creció un 3 %, pero se sitúa 39 % por encima de los niveles previos a la pandemia, consolidándose como el territorio con mejor desempeño relativo del planeta.
Un año de récords históricos: 2,2 billones de dólares en ingresos
Detrás del flujo de turistas hay una realidad económica rotunda: el turismo ha vuelto a ser un gigante exportador. En 2025, los ingresos por exportaciones derivadas del turismo (que incluyen gasto y transporte internacional) alcanzaron los 2,2 billones de dólares estadounidenses, un hito histórico.
Múltiples destinos registraron crecimientos de dos dígitos: Brasil (+37 %), Egipto (+20 %), Marruecos (+14 %) y las Seychelles (+13 %), entre otros. Japón, Islandia o Sudáfrica también experimentaron saltos notables en la llegada y gasto de visitantes.
Los ingresos turísticos crecieron incluso por encima de las llegadas en varios mercados, lo que refleja un turista más selectivo, pero con mayor capacidad de gasto. Destacan los incrementos de Marruecos (+19 %), Corea del Sur (+18 %) y Egipto (+17 %), y el sólido desempeño de los grandes receptores europeos como Reino Unido y Francia (+9 %).
Perspectivas 2026: moderación y madurez en un entorno desafiante
Las proyecciones de ONU Turismo anticipan un crecimiento del 3–4 % para 2026, una expansión más moderada, pero dentro de una senda de consolidación. Los expertos apuntan tres retos que marcarán el pulso del nuevo año:
- Costes de viaje elevados y persistencia de la inflación en servicios turísticos.
- Tensiones geopolíticas y fenómenos naturales extremos que podrían alterar la confianza de los viajeros.
- La búsqueda de valor añadido por parte de un consumidor más exigente y digitalmente informado.
Aun así, los motores estructurales del crecimiento permanecen intactos: la fuerte demanda internacional, el aumento de la conectividad aérea y el surgimiento de mercados emisores emergentes que comienzan a redefinir las rutas del turismo global.
El horizonte: grandes eventos que reactivan el movimiento mundial
Si 2025 marcó el regreso del turismo estructurado, 2026 promete un calendario cargado de grandes catalizadores: los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina y la Copa Mundial de la FIFA, repartida entre Canadá, Estados Unidos y México, reactivarán el turismo deportivo y cultural.
Ambos eventos funcionarán como escaparates globales para millones de viajeros y consolidarán la sinergia entre turismo, sostenibilidad y comunidad, una tendencia cada vez más presente en las estrategias nacionales.
Conclusión: la era de la estabilidad inteligente
El turismo internacional ha entrado en una nueva fase: ya no se trata solo de crecer, sino de crecer con sentido. Las cifras de 2025 confirman la fortaleza del sector, pero también su transformación. La recuperación total no significa volver al pasado, sino avanzar hacia una movilidad más conectada, sostenible e inclusiva.
En 2026, el desafío no será tanto alcanzar nuevos récords, sino consolidar un modelo turístico resistente, equilibrado y preparado para un mundo cada vez más interdependiente.




