La cadena de cruceros Royal Caribbean, anunció recientemente que el Odyssey of the Seas, su nuevo barco, zarpara pronto y lo hará con cruceros desde Israel hasta las islas griegas y Chipre, esto como forma de aliviar un poco el sector que ha sido duramente golpeado por la pandemia al estar detenido casi todo el 2020 y en lo que va del 2021 aún no ha despegado. 

Las autoridades de salud y de turismo de Israel realizaron una colaboración con la cadena de cruceros, que será la primera del sector que ofrece viajes a pasajeros y tripulación que ya se encuentren vacunados contra el Covid-19.

 

El próximo 9 de marzo se pondrán a la venta los pasajes para viajes de entre 3 y 7 noches por Grecia y Chipre que saldrán en mayo de este año desde el puerto Haifa en Israel. 

Desde el gobierno israelí, están bastante conformes de que su país sea el primero en lanzar un nuevo barco insignia de Royal Caribbean y más aún que esté vinculado con el proceso de vacunación exitosa que se ha tenido allí, siendo país líder en este proceso.

La decisión de la compañía marítima da un aire de confianza en aspectos políticos, siendo este un momento de tensión en la economía y el turismo; los turistas israelíes buscarán salir y alejarse de la rutina, con una tranquilidad total, disfrutando de las experiencias de viajes que se han dejado de lado desde que comenzó la pandemia.

Este nuevo barco fue diseñado para que los turistas pasen unas vacaciones inolvidables con su variedad de experiencias a bordo, nuevas y exclusivas, y con todo el lujo y glamour que representa a la compañía. 

 

Odyssey es el primer barco de clase Quantum Ultra con el puerto base en una región del Medio Oriente, los centros de control y prevención de enfermedades de Estados Unidos, ordenaron, el pasado octubre, que para realizar la reanudación de viajes desde puertos en ese país se deben realizar y cumplir requisitos impuestos en la Orden de Navegación Condicional; lo que hace necesario que las compañías deban tomar medidas necesarias para preservar la salud y la seguridad de los tripulantes, mientras se espera que la capacidad de los laboratorios propios aumente para poder tomar muestras a los futuros turistas. 

 

Se ha dado evidencia por parte de entidades encargadas, que los viajes en crucero han sido facilitadores y amplificadores de transmisión del virus, aun navegando con una capacidad reducida, y por consiguiente el riesgo de transmisión de la enfermedad  de las personas que viven en los puertos a los que llegan los barcos.

Muchas compañías han retrasado cada vez más la reanudación de sus labores desde Estados Unidos, que es el principal mercado, y según la Asociación Internacional de Líneas de Cruceros, esta parálisis del sector en el 2020 ha dejado perdidas de alrededor de 77 millones de dólares a nivel mundial, junto con 518.000 empleos perdidos.

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