No hace falta planear demasiado. Basta con cruzar uno de sus puentes y dejar que el ritmo cambie solo. El murmullo del río, las fachadas de colores reflejadas en el agua, alguna bicicleta que pasa sin prisa. Todo parece invitar a bajar el volumen.
Marsella es una ciudad que nunca deja indiferente. Situada a orillas del Mediterráneo, en el sur de Francia, es al mismo tiempo portuaria, histórica, popular y profundamente viva. Entre su Vieux-Port, sus barrios antiguos, sus monumentos emblemáticos y su ambiente soleado, la ciudad focea ofrece una identidad fuerte, única en Francia.
Hay ciudades que se visitan y otras que se sienten. Grenoble pertenece, sin duda, a la segunda categoría.
Situada en la Dordoña, en el corazón del Périgord Negro, Sarlat-la-Canéda es una ciudad que seduce por su encanto medieval, su patrimonio notablemente conservado y su atmósfera acogedora. Con sus callejuelas empedradas, sus fachadas de piedra dorada y sus tejados tradicionales, ofrece a los visitantes una verdadera inmersión en la historia.
El "buque de piedra" que navega sobre un mar de viñedos
China acelera su poder tecnológico y su control de recursos estratégicos, reconfigurando silenciosamente el orden mundial y obligando a Occidente a reaccionar.
Donde el aroma de la vid se funde con la brisa del mar"…
Madeira destaca como destino sostenible gracias a su biodiversidad, sus rutas de naturaleza y su gestión turística responsable.
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