Los irlandeses se dan un gélido baño en el Atlántico en Navidad, adornan sus casas con velas y acebo, y recorren 12 pubs irlandeses la última noche del año.

Quien haya visitado Irlanda en Navidad sabrá que la isla adquiere una magia especial durante esta época del año. Más allá de las luces que decoran e iluminan cada rincón y los tradicionales mercadillos navideños, las costumbres de los irlandeses en esta época, algunas con gran influencia de su herencia gaélica, llenan de alegría y hospitalidad toda la Isla Esmeralda

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Colocar una vela de bienvenida

Poner una vela en la ventana durante el período festivo es seguramente una de las tradiciones más icónicas de la Navidad irlandesa. Muchas son las historias que rodean a esta costumbre: algunos piensan que representa la bienvenida a María, José y el niño Jesús, y otros que esta tradición se remonta a los siglos XVI y XVIII. En este tiempo, debido a la persecución religiosa que sufría el pueblo irlandés, las familias más creyentes que deseaban oír misa la víspera de Navidad, colocaban una vela encendida en su ventana como señal de petición, con el fin de que cualquier sacerdote que deambulara por la ciudad pudiera entrar a oficiar los sacramentos de manera encubierta, a cambio de la hospitalidad de la familia durante la noche.

Un gélido baño en el Atlántico

Durante el día de Navidad miles de intrépidos irlandeses se dirigen a las costas para sumergirse en sus aguas. Algunas de las localizaciones más impresionantes y populares para darse un chapuzón son el promontorio de Forty Foot, en Sandycove (Condado de Dublín), Guillamene Cove (Condado de Waterford) o la piscina natural de Portnahapple, en Portstewart (Condado de Londonderry). Este chapuzón se ha convertido en una costumbre cada vez más popular en ciudades y pueblos costeros de toda la isla. A menudo disfrazados con originales trajes de Santa, los valientes nadadores realizan sus proezas con un fin solidario.

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Adornar con coronas de acebo

Los irlandeses han adornado sus hogares con ramas de acebo durante siglos. Se dice incluso que el origen de la tradición de colgar una corona de acebo en la puerta está precisamente en la Irlanda celta, los cuales otorgaban a este árbol un carácter sagrado, ya que, aparte de haber sido siempre muy abundante en la isla en el mes de diciembre, creían que tenía un fuerte poder protector que servía para traer suerte a la comunidad y alejar a demonios y malos espíritus. Actualmente, colgar una corona de acebo en la puerta es una tradición muy extendida, y los visitantes que deseen llevarse un recuerdo de su viaje pueden elaborar sus propias guirnaldas navideñas en los mercadillos que hay por toda la isla.

 Descubrir al verdadero Papá Noel

Muchos irlandeses creen que los restos del verdadero Papá Noel yacen en Jerpoint Park, una granja ubicada en un pueblo medieval del condado de Kilkenny. La leyenda local dice que los restos de San Nicolás - la inspiración que está detrás de nuestro actual Papá Noel - reposan en una tumba agrietada y tallada en los terrenos junto a las ruinas de la histórica Iglesia de San Nicolás.

Lo que no puede faltar en Navidad

La costumbre que no puede faltar en Navidad es reunir a toda la familia alrededor de la mesa para disfrutar de una buena cena. El plato tradicional por excelencia en la isla es la ternera especiada con bayas y azúcar, entre otros condimentos. También se puede optar por elaborar un pudding navideño en familia, aunque hay que tener cuidado, ya que aparte de sus 13 ingredientes es tradición esconder una moneda de plata en el pudding para augurar salud, riqueza y buena suerte a quien la encuentre. Pero si hay una tradición que no faltará esa noche es la de dejar comida (o una pinta de Guinness) para los renos de Santa.

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12 pubs irlandeses para despedir el año

Una tradición que está adquiriendo cada vez más popularidad en Irlanda es la “ruta de los 12 pubs”. Lo único que se necesita es buena compañía y el jersey más navideño del armario. Una de las zonas preferidas por los irlandeses es el concurrido barrio dublinés de Temple Bar, uno de los más atractivos de la ciudad, conocido precisamente por su animada vida nocturna y sus estrechas calles adoquinadas repletas de restaurantes y pubs típicos irlandeses.

Esta costumbre de recorrer 12 pubs irlandeses en una sola noche consiste en disfrutar de una pinta bien fría de Guinness mientras te diviertes jugando a cada uno de los juegos y retos que se deben realizar en cada uno de los pubs. Esa noche podrás bailar hasta que tus piernas no puedan más, andar como un pingüino o probar a hablar con todo tipo de acentos del mundo. Nollaig Shona Duit! (Feliz Navidad).