Luego de varios meses de haber cerrado sus puertas al turismo, Machu Picchu abrió desde el pasado 1 de noviembre, aunque hace un par de semanas los aforos se redujeron pero sin cerrar sus puertas por completo. Solo 615 personas podrán acceder diariamente a la Maravilla de la Humanidad, solo un 30 % de su capacidad total, incluyendo nuevos protocolos sanitarios y de sostenibilidad.

Los visitantes del 2020 sin duda serán números muy inferiores a los que se registraron en años anteriores, cuando según informes del Ministerio de Cultura de Perú, se alcanzó una cifra de cerca de 1,5 millones de visitantes. Estos elevados números hicieron que se considerara hacer de Machu Picchu un lugar sostenible, con el objetivo de reducir las emisiones de CO₂ en 45% para 2030 y así llegar a ser un destino neutral en 2050. Se estima que en un periodo de cinco meses, la empresa Green Initiative entregue un certificado al santuario para así ser un referente ante las otras maravillas del mundo.

Machu Picchu lleva varios años elaborando una planta de tratamiento para los residuos orgánicos, planta de pirólisis, que está encargada de la transformación de los desechos en carbón natural. También existe una planta que transforma el aceite en biodiésel y glicerina extraídos de aceites vegetales desechados de los hogares y restaurantes del lugar.

También se tiene como objetivo reforestar la zona con cerca de un millón de árboles repartidos en todo el santuario histórico, esta labor estará a cargo de SERNANP (Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas).  

Estas medidas de sostenibilidad comienzan a tomar más importancia junto a los protocolos sanitarios que se han hecho necesarios para que este lugar vuelva a abrir sus puertas. En su reapertura, en noviembre pasado, se realizó una gran fiesta con 45 artistas culturales para dar una gran bienvenida a los próximos turistas, pero también para mostrar el sello Safe Travels, lo que indica un cumplimiento riguroso de los protocolos de sanidad en todos los lugares del recorrido, desde su llegada hasta los restaurantes y alojamientos. Este sello certifica el manejo y cumplimiento adecuado de los protocolos para evitar contagios.

Aparte del manejo de residuos y protocolos de seguridad, también se ha instaurado una apertura progresiva del turismo. Hasta el momento solo está funcionando con un 30% de la capacidad, poco más de 600 personas por día, número que irá aumentando de forma gradual con el fin de conservar todas las normas sanitarias y de seguridad.

Con esto, la actividad turística volverá para así implementarse de manera gradual, sostenible y responsable e iniciar la campaña de turismo “Sueño luego viajo”. 

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